Los últimos días del CIT "En misión con otros y otras" han estado marcados por la escucha, el discernimiento comunitario y la construcción conjunta del futuro de la misión de la Compañía de Santa Teresa de Jesús. Han sido jornadas intensas y fecundas en las que se ha ido
El domingo estuvo especialmente dedicado a la oración y al discernimiento comunitario. La comunidad acogió los dones del Espíritu como llamadas concretas para este tiempo histórico de la Compañía. A través del trabajo en pequeños grupos y en asamblea, se fue dando forma al propósito o sueño compartido de la misión. La jornada culminó con la celebración de la Eucaristía de Pentecostés, en la que se siguió invocando al Espíritu para que continuara abriendo caminos y haciendo nacer algo nuevo entre todos y todas.
El lunes, Marcelo Manucci presentó dos posibles formulaciones del propósito de la misión, integrando las aportaciones realizadas por los distintos grupos. Tras el diálogo y la reflexión en las mesas de trabajo, se alcanzó un consenso unánime sobre una de las propuestas. Fue un momento muy emotivo que se vivió entre lágrimas de alegría, abrazos, celebración y baile, al reconocer que juntos habían dado a luz una nueva expresión del sueño compartido.
A partir de ese momento, la tarde del lunes y la jornada del martes estuvieron orientadas a concretar cómo encarnar este propósito en las provincias y ámbitos de misión. Fueron días de escucha profunda, diálogo sincero y búsqueda conjunta de caminos para seguir impulsando la misión hacia el futuro con creatividad, valentía y fidelidad.
La experiencia vivida durante estos días ha sido percibida por muchos como un “Pentecostés prolongado en Brasil”. El Espíritu ha ensanchado corazones y ha impulsado a la comunidad a salir de sus propias fronteras para ponerse, una vez más, al servicio de la vida y de la dignidad de cada persona. La realidad del mundo, con sus heridas y desafíos, ha estado muy presente en la reflexión y la oración, despertando una esperanza movilizadora que anima a seguir siendo presencia viva de Jesús hoy, porque “el tiempo urge y apremian las circunstancias”.
Este CIT, vivido además en el marco de los 150 años, ha encendido nuevamente el fuego de la osadía y de la fidelidad creativa. Ha sido una experiencia de encuentro, comunión y renovación que deja abiertas muchas puertas y semillas de futuro. Concluyen casi dos semanas de intenso compartir, trabajo y discernimiento. Se cierra una etapa tras la que ya comienzan a intuirse y vislumbrarse muchos de los frutos que este proceso dará en la vida y misión de la Compañía.
Solo queda dar gracias. Gracias a todas las personas participantes por su disponibilidad, apertura y compromiso; gracias a quienes han acompañado, animado y hecho posible cada detalle de este CIT; y gracias, especialmente, al Espíritu que ha guiado este camino común.
"Desde que soñamos este encuentro sabiamos que queríamos marcar un hito importante en nuestra mision educativa. Esperabamos mucho de este encuentro y al terminar nos sentimos confirmadas por el Espiritu. Nos hemos reunido para pensar juntos cómo animar hoy la misión educativa teresiana en un mundo que nos desafia; nos hemos sentido invitadas, invitados a levantar la mirada y ponerla en la realidad que clama y nos está pidiendo una respuesta humanizadora, evangelizadora y carismática que lleve esperanza a un mundo que está fragmentado, que está sufriendo un verdadero drama que pone en juego la dignidad de muchas personas." Hna. Ángela Cuadra, Coordinadora General.
¡Todo por Jesús!