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CIT de Brasil: ciudadanía global

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Los días 4 y 5 del CIT "En misión con otros y otras" se han dedicado a profundizar en el tema de la ciudadanía global, un horizonte educativo que desde la Compañía de Santa Teresa queremos que sea prioritario y que responde a una de las líneas capitulares. La ciudadanía global nos invita a salir de nosotros mismos y a ver el mundo como nuestra casa, como un proyecto humano que es de todos. Un lugar en el que habitar y en el que ser habitación para otros y otras.

Durante el cuarto día de encuentro, nos adentramos en una lectura crítica y propositiva de la realidad, guiada por la certeza de que la educación actual atraviesa una encrucijada histórica y una profunda crisis antropológica, relacional y educativa que no puede resolverse con simples reformas superficiales. A lo largo de la mañana, las reflexiones de Marcelo Manucci y la presencia de Nelson Otaya, actual director de pastoral de CONACED en Colombia y exmiembro de la Comisión Internacional del Pacto Educativo Global, han invitado a las participantes a situarse como auténticas «coreógrafas de la esperanza», capaces de oír las vibraciones del encuentro, aceptar la fragilidad y habitar lo desconocido fuera de las zonas de comodidad.

Desde la riqueza del carisma teresiano y del Pacto Educativo Global, se ha subrayado que educar consiste en desarrollar una mística de la convivencia, una razón compasiva y una ética de la corresponsabilidad que permita actuar localmente con una conciencia profundamente interdependiente, bajo la premisa de que la verdadera ciudadanía empieza en casa y se expande, tal como recuerdan las encíclicas Laudato si’ y Fratelli tutti, cuando se atiende lo global sin dejar de cuidar nunca lo local.

Este horizonte exige articular seis principios que orienten toda puesta en práctica: la ética del cuidado, la esperanza activa, la corresponsabilidad, la interioridad, la relacionalidad y la sinodalidad. ¿De qué manera? Haciendo uso del discernimiento como brújula constante y adoptándolo como una forma de ser y estar en un mundo individualista que está saturado de estímulos e información.

Tras el almuerzo y las nuevas aportaciones de Manucci sobre la necesidad de habilitar pequeños cambios significativos frente a las paradojas institucionales que a veces ahogan la innovación, la mañana ha proseguido con un conversatorio internacional online que ha contado con la presencia de  Dra. Flor Arellano, Natalia Vargas Oter, el P. Luis Fernando Klein, SJ, el Hno. Juan Antonio Ojeda Ortiz y el Dr. Rodrigo Martínez, quienes desde diversas realidades culturales han aportado su visión de la ciudadanía global y han ayudado a trenzar este diálogo universal donde la identidad no busca la estandarización, sino la autenticidad para que cada cual pueda ser aquello que está llamado a ser.

Por la tarde, tras un rato de oración personal en el que dejar reposar todo lo vivido a lo largo del día, se ha compartido lo experimentado en conversación espiritual siguiendo las orientaciones dadas por Nelson Otaya. Un espacio en el que poder dialogar y reflexionar desde la escucha activa.

La mañana del quinto día ha iniciado de la mano del P. Epifanio B. Lima, SJ, quien ha ofrecido la ponencia «Corporeidad, memoria y compromiso: reflexión sobre corporeidad, vulnerabilidad e interdependencia en una ciudadanía global viva». A lo largo de la sesión, se ha invitado a profundizar en la comprensión del cuerpo no solo como realidad individual, sino también como espacio de memoria, resistencia y relación con los demás, con la creación y con Dios. Desde diversas referencias filosóficas, sociales y espirituales, se ha subrayado que toda práctica cultural y toda experiencia humana pasan inevitablemente por el cuerpo, entendido como lugar de vulnerabilidad, cuidado y transformación.

La reflexión ha ayudado también a tomar conciencia de las desigualdades, fragilidades y tensiones que atraviesan el mundo actual, marcado muchas veces por la fragmentación y las “pasiones tristes” que nacen de la injusticia y la desconexión. Frente a ello, se ha propuesto recuperar una ciudadanía global viva, capaz de reconocer la interdependencia humana y de reconciliarnos con nuestra condición de seres profundamente vinculados entre sí y con la tierra. Inspirados por autores contemporáneos, por san Pablo y por las palabras del papa Francisco en Laudato si’, las participantes han sido invitadas a redescubrir el cuerpo como territorio de encuentro, escucha y compromiso transformador.

La jornada ha concluido con un compartir por Equipos de Animación Apostólica en el que cada grupo, siguiendo la invitación realizada por Teresa Gil durante el tercer día, ha identificado su punto A —la realidad de la que parte—, su punto B —el horizonte al que desea llegar— y la brecha existente entre ambos. Todo ello ha quedado plasmado en papeles continuos que posteriormente han sido recorridos por los demás equipos apostólicos, quienes han dejado por escrito comentarios, sugerencias, mensajes de ánimo y aportaciones. Un ejercicio profundamente sinodal y comunitario que ha permitido reconocer desafíos comunes, fortalecer la esperanza compartida y seguir tejiendo, con otros y con otras, caminos de transformación y misión.