Los primeros pasos de una comunidad siempre son inciertos e ilusionantes en partes iguales. En el caso de la nueva comunidad de Cochabamba, la travesía comenzó en la madrugada del pasado 29 de marzo. Las primeras en encontrarse fueron las hermanas Beatriz Castro (Bolivia) y Thelma Martínez (Nicaragua) en el aeropuerto de Viru-Viru, Santa Cruz, desde donde volaron juntas hacia el valle cochabambino.
"Ahí nos abrazamos dándonos mutuamente la bienvenida," recuerda Thelma con emoción. "Volamos juntas de madrugada hacia Cochabamba, donde nos esperaba con una sonrisa y toda su disposición de apoyarnos el P. Manuel Hurtado SJ".
Desde su llegada, las hermanas han experimentado la calidez de la familia religiosa en la ciudad. Fueron recibidas inicialmente por las hermanas de la Compañía de María, quienes les brindaron cuidados y un primer hogar mientras se adaptaban a la altitud de Cochabamba y a las novedades del entorno. Días de pasar por el corazón muchos sentimientos en los que se agradece sentirse parte de una Iglesia que acompaña y sostiene.
Durante la Semana Santa, las hermanas se integraron plenamente en la vida litúrgica de la región. Participaron en el Vía Crucis de la parroquia de la Santa Vera Cruz y vivieron la Vigilia Pascual en la capilla de San Francisco Xavier. Uno de los momentos más simbólicos fue el ascenso al Cristo de la Concordia el Sábado Santo.
"Subimos al Cristo de la Concordia, donde sentimos que resucitamos junto a ese Cristo que abraza a toda la ciudad", nos cuenta Thelma.
Posteriormente, el Domingo de Resurrección, la comunidad parroquial les dio una bienvenida oficial, seguida de un encuentro fraterno con otras siete comunidades religiosas de la zona en casa de los Jesuitas, fortaleciendo los lazos de la Vida Consagrada en Bolivia.
Unos días después, el pasado 7 de abril, la comunidad dio un paso decisivo al instalarse finalmente en su propia casa, recibidas por las hermanas Escolapias. Apenas un día después, el miércoles 8 de abril, se unió al grupo Beatriz Herrera, llegada desde Colombia.
"Estamos felices de estar casi todas juntas," afirma Thelma. "Aún nos falta Rosalía Vega de México, que vendrá cuando sea el tiempo de Dios para ello".
Con la llegada de sus integrantes y el apoyo de la comunidad local, el juniorado de Cochabamba se perfila como una "nueva Resurrección", una presencia que nace con la ilusión de servir, aprender y caminar junto al pueblo boliviano que espera con los brazos abiertos a las junioras.