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Parte del Gobierno General visita y acompaña los primeros pasos de la comunidad de Cochabamba

foto de portada

Las hermanas que forman la nueva comunidad de Cochabamba nos comparten cómo han vivido la visita de parte del Gobierno General y cómo siguen poniendo en marcha la casa, la misión y la vida: 

El día 9 de abril estuvimos las tres primeras hermanas de la comunidad de Cochabamba, por fin, en casa… Estos primeros días los vivimos junto a las hermanas Rossane y Melissa, escolapias, que se desvivieron, literalmente hablando, para que encontráramos la casa que nos alquilan en buenas condiciones.  Con ellas comenzamos unos días casi de fiesta, limpiando, arreglando la casa, el jardín, preparándonos para la venida de Ángela (nuestra Coordinadora General) y Upe (Delegada General de Formación).  Hicimos vida de comunidad con ellas en todo: en la oración, las comidas, la distribución de las tareas de la casa… y juntas fuimos a darles la bienvenida a nuestras hermanas del Gobierno General que llegaron el lunes 13 de abril por la mañana, cargadas de ilusión y compromiso con esta nueva obra y misión de la Compañía.

Desde entonces, hasta hoy, hemos ido alternando entre jornadas intensivas de reuniones compartiendo significados, la “mística” de esta nueva misión y presencia de la STJ en Cochabamba, organizando la misión del juniorado, conociendo lugares y personas que nos van conectando a una misión más amplia de la Iglesia y que abren posibilidades grandes para nuestra misión.  En todos lados, y por tantas personas, hemos sido más que bienvenidas….

En nuestros encuentros, nos reunimos primero con el P. Manuel Hurtado en la sede de la facultad de teología de la Universidad Católica, y con la responsable de la pastoral universitaria, Sara Peyón, quien también nos abrió las puertas para incursionar en el mundo de la pastoral universitaria.  Al día siguiente, nos encontramos en casa con el P. Oswaldo Chirveches SJ, director del Centro de Espiritualidad Ignaciano, quien compartió con nosotras otros campos de acompañamiento pastoral desde el ámbito de la espiritualidad ignaciana.

El viernes 17 de abril, Rossane (que además es la ecónoma provincial de las Escolapias) y Melissa, se fueron de regreso hacia Argentina, donde tienen la sede provincial.  Pero no sólo nos dejaron su casa, sus muebles, sus platos y cucharas…  sobre todo nos dejaron su confianza, su esperanza y la certeza de que esta nueva comunidad que queda en la que un día fue su casa, continuará siendo presencia evangélica en medio de las personas del barrio.

El sábado por la tarde, fuimos por las dos Cochabambas: la del norte (otro mundo tan distinto y contrastante con el sur donde vivimos), y la del sur, metidas de lleno en uno de los mercados más populares de la ciudad: “La Cancha” a comprar algunas cosas que todavía nos faltan para tener la casa lista: dónde colocar el jabón y shampoo de baño, las cucharas de palo, la bombita para el garrafón del agua… esos detalles tan ínfimos y tan importantes para hacer NUESTRA la casa.  Ángela y Upe cargaron bolsas de compras, junto con nosotras, para aderezar la casa como la estamos soñando.

El domingo, después de la misa en nuestra pequeña capilla donde las hermanas del gobierno general fueron presentadas a la comunidad, nos fuimos a una visita obligada:  el Cristo de la Concordia nos esperaba, y desde su abrazo enorme, las hermanas pudieron contemplar la ciudad de Cochabamba con su anchura y contrastes. El lunes, más conversaciones: visitamos a unas religiosas que viven también cerca de la zona de nuestra parroquia.  Al igual que todos, ellas nos abrieron las puertas de su casa y nos acogieron como hermanas, compañeras de camino en este itinerario que apenas comenzamos. Compartieron con nosotras sus experiencias, su conocimiento de este pueblo, y su modo de situarse con hondura, sencillez y escucha a esta realidad.

Todo esto, con jornadas intensivas de reflexión, acuerdos comunitarios, estudio de los estatutos del juniorado continental, visión del Gobierno General para esta obra, y el compartir de cada una de nosotras desde la experiencia que cada día vamos viviendo en estos inicios.  Con todo, queremos preparar un poco el terreno para recibir al primer grupo de junioras y continuar con ellas este camino que Dios nos permite crear entre todas.

Agradecemos de manera muy especial a Ángela y Upe por el tiempo que han pasado entre nosotras, por su modo de acompañar cercano, cálido, sencillo (también en la cocina, la limpieza, el mercado…).  Por ser ese respaldo sólido y profundo de la Compañía de Santa Teresa que hoy está confiando en nosotras una misión que estrena y que es promesa de futuro.  

Con ellas, entre nosotras, y con tantas personas que nos rodean aquí en Cochabamba, queremos seguir estrenando esta vida nueva para cada una y para la Compañía de Santa Teresa en este contexto privilegiado de celebración de los 150 años de su fundación.  Nos encomendamos a Enrique de Ossó y Teresa de Jesús, para que ellos intercedan por esta “obra de celo” que el “tiempo y la Gracia” harán crecer y germinar en tierras bolivianas.

Damos gracias a Dios por estos primeros pasos y pedimos para que sean solo los primeros de muchos. 

  • foto de la comunidad
  • foto de Guadalupe Hoyos y Ángela Cuadra
  • foto de la comunidad
  • foto de la comunidad en la universidad de teología