La víspera de la fiesta de Santa Teresa, el 14 de octubre por la tarde, el CIT "En misión con otros y otras" concluyó su recorrido con un encuentro virtual internacional en el que estuvieron conectadas casi 300 personas de distintos lugares del mundo. Hermanas, laicos y laicas, educadores y personas vinculadas a la misión teresiana se reunieron para hacer memoria del camino recorrido, reconocer los aprendizajes compartidos y dar un nuevo paso hacia una misión cada vez más conectada y corresponsable.
En el marco de la celebración de los 150 años de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, este encuentro permitió recoger la experiencia vivida a lo largo de las tres etapas y renovar el compromiso con un propósito común: posibilitar una convivencia transformadora para una vida digna.
Durante el encuentro se recordó el camino iniciado con la escucha de más de 400 personas de los distintos ámbitos de misión de la Compañía. A lo largo de seis meses, sus aportaciones permitieron identificar desafíos compartidos y descubrir la necesidad de fortalecer la colaboración, la corresponsabilidad y el trabajo en red. Posteriormente, el encuentro internacional celebrado en Porto Alegre, ayudó a profundizar en la realidad que interpela hoy a la misión educativa teresiana y a reconocer que los desafíos de nuestro tiempo necesitan respuestas conjuntas, desde una mirada global y una actuación comprometida en cada territorio.
La tercera etapa llevó esta reflexión a las Provincias a través de los talleres de liderazgo transformador y de red de misión, en los que participaron cerca de 1.500 personas. Estos espacios favorecieron el diálogo, la reflexión compartida y el reconocimiento de que, más allá de los diferentes ámbitos de trabajo, formamos parte de un mismo cuerpo y estamos llamados a responder juntos y juntas a los desafíos que amenazan la vida.
Uno de los momentos centrales del encuentro fue la presentación de la red de misión teresiana y de la herramienta que permitirá conocer, conectar y poner en relación las distintas iniciativas que ya están respondiendo a los desafíos de nuestro tiempo. Porque la red no es solo una plataforma digital: es, ante todo, una realidad que se construye entre personas, comunidades y equipos que comparten un horizonte y descubren nuevas posibilidades de colaboración. Se trata de que las experiencias de unos territorios puedan inspirar a otros, de que el aprendizaje circule y de que, unidos, podamos llegar más lejos de lo que conseguiríamos por separado.
El encuentro concluyó con una invitación a seguir preguntándonos qué nos pide la realidad que habitamos, con quiénes queremos responder a sus desafíos y qué convivencia transformadora podemos hacer posible allí donde la vida está más amenazada. Una llamada a pasar de una misión entendida como suma de iniciativas a una misión que converge, se conecta y se despliega desde un propósito común.
El final del CIT no es un punto final, sino el comienzo de una nueva etapa. Terminamos este recorrido con gratitud por todo lo vivido y, sobre todo, con mucha ilusión y ganas de seguir caminando con otros y otras. Nos disponemos a responder, desde la riqueza de nuestra diversidad y la fuerza de lo compartido, a los nuevos desafíos y a una realidad que nos pide nuevas formas de mirar, relacionarnos y actuar.
¡Es tiempo de caminar!