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Comienza el CIT: Tejiendo la identidad comunitaria.

foto de portada

El pasado 31 de agosto tuvo lugar, a través de YouTube, la sesión inaugural del Curso Internacional Teresiano: "Identidad comunitaria: ser y hacer con otros y otras", una propuesta formativa que nace con el deseo de responder, desde la tradición teresiana, a los desafíos de hoy poniendo a la comunidad en el centro; un espacio abierto a personas procedentes de diferentes contextos educativos, sociales, institucionales, religiosos y laicales que busquen vivir en relación. 

La sesión inaugural, que reunió a más de 300 personas, permitió poner rostro y nombre a quienes formarán parte de este camino y, sobre todo, comprobar que ya existe una red dispuesta a encontrarse, escucharse y pensar en común, en grande, desde la convicción de que construir comunidad es hoy una tarea urgente y posible.

Ser artesanos de vínculos

Durante la apertura, Ángela Cuadra, coordinadora general de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, invitó a quienes participan en el curso a implicarse personalmente en este proceso. Sus palabras situaron desde el comienzo el horizonte del camino que ahora se inicia.

"En un grupo tan diverso, la riqueza está en escucharnos con empatía y descubrir juntos qué significan palabras como comunidad, misión o fraternidad, hasta que se conviertan en una forma de vivir y de caminar juntos", señaló.

Porque, como recordó, la comunidad no puede construirse desde la distancia. Requiere presencia, participación y apertura a la vida de los demás:

"La comunidad no se construye desde la distancia. El hilo con el que estamos llamados a tejer este camino es nuestra propia vida: nuestras experiencias, nuestras preguntas, nuestras alegrías y también nuestras fragilidades e incertidumbres".

Desde ahí, Ángela Cuadra formuló una de las llamadas centrales de este curso: "ser artesanos de vínculos". Una expresión especialmente reivindicativa en un contexto en el que lo que crece e impera es el individualismo y el aislamiento.

"En un mundo donde con frecuencia crece el individualismo y el aislamiento, estamos invitados a hacer espacio en nuestra vida para las búsquedas, las alegrías y también el dolor de los demás", afirmó.

Un comienzo para caminar juntos

La sesión inaugural dejó así una primera imagen de lo que quiere ser este curso: un espacio vivo, internacional y plural, donde las diferencias no sean un obstáculo, sino una oportunidad para ampliar la mirada y descubrir nuevas formas de comunidad.

«Este curso quiere ser, sobre todo, un espacio vivo donde iremos descubriendo y construyendo juntos qué significa hoy la formación teresiana, cuáles son los desafíos de nuestro tiempo y cómo se puede responder a ellos. Y, en ese mismo proceso, dejarnos transformar también nosotros, porque toda verdadera formación cambia la manera de mirar, de relacionarnos y de vivir».

La sesión inaugural fue una invitación a preparar el corazón antes incluso de comenzar el trabajo formativo. A disponerse a escuchar, a dejarse sorprender, a compartir preguntas y a reconocer que toda verdadera transformación comunitaria comienza por la implicación personal.

Si no viste la sesión inaugural, puedes verla aquí.