El fin de semana del 16 al 18 de enero ha tenido lugar en la Universidad de la Mística, en Ávila, la XI edición de la Cátedra de Enrique de Ossó, que este año ha tenido por lema: "donde nace la esperanza...posibilidades educativas en los resquicios de la vida."
La Cátedra Enrique de Ossó 2026 ha supuesto una invitación a mirar la realidad con hondura y a descubrir en ella esos pequeños resquicios donde la esperanza se abre paso. Una invitación que se hace especialmente significativa en el marco del final del año del Jubileo de la Esperanza.
La Cátedra se inauguró con una conferencia marco a cargo de los integrantes del Seminario de Investigación de Enrique de Ossó. Un recorrido completísimo y ampliamente documentado por la experiencia de adversidad en la vida de Enrique de Ossó que invitaba a descubrir cómo hizo Nuestro Padre para atravesar los momentos de noche sin perder la esperanza.
La mañana del sábado estuvo centrada en la educación. ¿Es posible una educación esperanzada? A esta pregunta trató de dar respuesta Rafael Díaz Salazar, quien nos regaló un mapa de ruta para la construcción de una educación cimentada sobre la esperanza. Virginia Cagigal, por su parte, habló de la importancia de lo que quizá tantas veces pasamos por alto: la mirada; las palabras; las sonrisas...acompañar a adolescentes y niños tiene más de transmitir con el ejemplo de la propia vida que con grandes discursos.
La tarde del sábado Margarita Saldaña recordó en su intervención que la esperanza brota en lo ordinario, en lo pequeño, en el ámbito de la vida cotidiana. La esperanza real es la que pasa por opciones personales que cada cual, en libertad, escoge o rechaza. Sin esa esperanza pequeña escogida en singular, no podemos soñar con una esperanza grande en plural. Tras esta ponencia, la tarde se cerró con la exposición-taller "Aprender a mirar, admirar y alentar la vida" a cargo de la teóloga Silvia Martínez Cano, un espacio contemplativo en el que pararse a mirar la pobreza en clave femenina y dejarse interpelar por ella.
La mañana del domingo comenzó con la ponencia de Jose María Segura, SJ, quien puso en diálogo a dos místicos de ojos abiertos: Ignacio de Loyola y Teresa de Jesús, un hombre y una mujer seducidos por un Dios que se transforma en obras, obras.
La Cátedra concluyó con un vídeo resumen en el que muchos de los participantes pudieron expresar cómo se quedaban tras lo vivido, qué era lo que más les había gustado o qué resquicio de esperanza les acompañaría en su viaje de vuelta a casa. El broche final de este bonito encuentro fue la Eucaristía de acción de gracias, un momento en el agradecer por el tiempo compartido. Todo ello sucedió en un clima de fraternidad, en Compañía, y bajo la atenta mirada de las montañas nevadas de Ávila.
Agradecemos al equipo organizador que hace posible esta Cátedra: Ana Elguero, Mª Asunción Álvarez, Carmen Gómez y Ana Fuentes, coordinadora del equipo. ¡Nos volvemos a ver el año que viene!