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Etapa final del CIT "En misión con otros y otras"

foto de portada

Tras un intenso caminar iniciado el pasado 17 de mayo, el CIT "En misión con otros y otras" entra en su recta final. Durante estos últimos días, los participantes se dedicarán por entero a la reflexión profunda y a la concreción de una hoja de ruta que recoja todo lo dialogado y discernido en las jornadas previas, con el objetivo de trazar las líneas de acción que permitan a la Compañía de Santa Teresa abrazar el futuro con esperanza y con un sentido renovado de corresponsabilidad.

El eje central de esta última etapa de este trabajo irá destinado concretar la forma institucional para "posibilitar una convivencia transformadora para una vida digna". En este discernimiento se ha definido que la "vida digna" representa el fin último y el horizonte evangélico al que se aspira, mientras que la "convivencia transformadora" es el camino práctico y cotidiano para alcanzarlo frente al desafío de la fragmentación.

Esta convivencia, que supera la mera coexistencia, se enriquece con las cosmovisiones de los pueblos originarios —como la cultura Náhuatl, donde convivir implica estar presente en cuerpo y alma, o la Guaraní, donde el acto de convivir antecede a la palabra— y se alinea con el "estilo Teresiano" a través de sus pilares de interioridad y racionalidad. Además, el adjetivo "transformadora" subraya la firme intención de generar un cambio real que incluya a quienes han sido excluidos.

La hoja de ruta que se está diseñando para enfrentar el futuro no nace del vacío, sino del mapeo consciente de la realidad actual y de las opciones de fondo del XVIII Capítulo General. Por ello, las reflexiones de estos días se orientan a dar respuestas concretas y sostenibles a seis desafíos fundamentales: en primer lugar, responder a la Vida Amenazada y a la Movilidad Humana Forzada, asumiendo la llamada a cuidar a las personas excluidas, desplazadas y migrantes, así como a visibilizar y empoderar a las mujeres ; en segundo lugar, acoger la Diversidad Cultural aprendiendo a vivir en interculturalidad mediante una escucha verdadera y el diálogo ; en tercer lugar, atender la Falta de Sentido Vital y el vacío existencial, ofreciendo especialmente a los jóvenes el poder sanador de la espiritualidad teresiana que restaura, dignifica y alienta una esperanza activa ; en cuarto lugar, incorporar el Entorno Digital para combatir la exclusión social que genera la brecha de conectividad, explorando a la vez la virtualidad como un nuevo espacio de relación, encuentro y evangelización ; y, finalmente, hacer frente a la Polarización Social y Política ofreciendo desde la misión educativa caminos alternativos basados en el pensamiento crítico, la cultura de la paz, la reconciliación y la ciudadanía global.

Con la mirada puesta en el mañana y asumiendo la metáfora del alfarero que moldea el barro con amor, o la de una labor de parto que trae vida nueva, los últimos días serán el espacio definitivo para concretar cómo medir este impacto en la transformación relacional diaria y cómo sostener y cuidar colectivamente este sueño en cada uno de los territorios, caminando firmemente en misión con otros y otras. 

Pedimos por los frutos de estos últimos días de reflexión y concreción.