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Concluye la visita del Papa a España

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  • Tras una primera parada en Madrid, el viaje apostólico del Papa León XIV a España ha culminado tras recorrer Barcelona y las Islas Canarias. En estas etapas, el Santo Padre ha dejado un legado de cercanía, una llamada a la "sana inquietud" y una invitación urgente a construir sociedades donde la persona, especialmente la más vulnerable, sea siempre el eje central.

    En Barcelona, el Pontífice se sumergió en la realidad local con una agenda marcada por el encuentro humano. Durante la Vigilia de Oración en el Estadio Olímpico "Lluís Companys", el Papa León XIV lanzó un desafío a los jóvenes y adultos presentes ante la cultura del rendimiento y la inmediatez.  Les instó a no caer en la "idolatría del beneficio", sino a esforzarse por "cultivar una sana inquietud" que les permita "desarrollar también un pensamiento crítico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro".

    Este compromiso con los márgenes también se hizo patente en su visita al Centro Penitenciario "Brians 1". Allí, el Papa ofreció un mensaje de redención personal que resonó en el corazón de los internos: "¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor! El Señor nos permite a todos empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar". Con esta visita, León XIV manifestó que el pasado no es una sentencia, sino el trampolín para una transformación guiada por la gracia.

    En la Abadía de Montserrat, el Papa se unió a la oración de los fieles y monjes, agradeciendo a Cataluña por su capacidad de integrar a quienes llegan de otros países, describiendo esta tierra como una comunidad capaz de enseñar a "integrar a todos en una única familia".

    La tercera visita del viaje, las Islas Canarias, estuvo marcada por la realidad del mar. En el Puerto de Arguineguín, el Santo Padre denunció la indiferencia frente al drama migratorio. Con el Atlántico como testigo, señaló que el Evangelio nos arranca de la "comodidad del espectador" para situarnos ante el hermano que llega. El Papa fue rotundo al recordar que "la dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera", exigiendo que no permitamos que el dolor ajeno se convierta en "paisaje habitual de nuestras costas".

    En su encuentro con los obispos y agentes de pastoral en la Catedral de Santa Ana, León XIV destacó la singularidad de esta Iglesia insular: "Ustedes, hermanos y hermanas, tienen el privilegio de gozar cada día de la presencia majestuosa del mar... y a un corazón sensible dispuesto a despedir con una lágrima a los que se van y a recibir con los brazos abiertos a los que llegan".. Finalmente, en el Centro de acogida "Las Raíces", el Papa invitó a los allí presentes a arraigarse en el Señor, recordándoles que "más allá de nuestro lugar de proveniencia, el amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad".

    Esta histórica cita en el archipiélago movilizó de manera masiva a la comunidad educativa teresiana y sus alrededores. La Familia Teresiana vivió la visita de León XIV como una experiencia de comunión, logrando reunir no solo a sus dos centros de la región —el colegio de Telde y el de Las Palmas—, sino también a hermanas, laicos/as, profesores/as, padres y madres, alumnado,  Movimiento Teresiano Apostólico (MTA) y Teresianos En Acción (TEA.)

    Todos ellos se concentraron en el Estadio de Gran Canaria para participar en la misa multitudinaria, la cual sobresalió por su belleza y por la implicación activa de los asistentes; numerosos miembros acudieron en calidad de voluntarios para asegurar el buen desarrollo del acto, distribuyendo agua y abanicos para mitigar el intenso calor, así como colaborando en la distribución de la comunión. Asimismo, alumnos de los coros de ambos colegios teresianos tuvieron la oportunidad de integrarse en la agrupación coral que presidió la música de la Eucaristía.

    En los actos oficiales también se visibilizó la unidad de la escuela concertada católica, ya que los estudiantes de los dos colegios canarios se unieron al resto de centros católicos de las islas portando una pañoleta naranja que los identificaba como miembros de  las Escuelas Católicas. En el posterior encuentro  celebrado en la Catedral de Santa Ana —cercano, familiar y sencillo—, estuvieron presentes las religiosas teresianas y las directoras de los dos colegios, compartiendo espacio junto a los sacerdotes diocesanos.

    La huella que deja el Papa León XIV tras su paso por Madrid, Barcelona y las Islas Canarias es la de una Iglesia en salida, valiente y profundamente humana. Como Compañía de Santa Teresa de Jesús, nos sentimos profundamente interpeladas por sus palabras. Agradecemos al Santo Padre este tiempo de gracia, su cercanía incondicional con los que sufren y, sobre todo, ese testimonio de luz que nos anima a continuar nuestra misión educativa y social con renovado ímpetu. Nos comprometemos a seguir haciendo nuestros sus desvelos, trabajando para que el amor de Dios, que no conoce fronteras, siga siendo el motor de nuestra entrega cotidiana. ¡Gracias, Papa León!