La hna.Rosaura González, nombrada consultora del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica
La Iglesia universal recibió ayer, 6 de agosto, con alegría y esperanza, el nombramiento realizado por el Papa León XIV de nuestra hermana Rosaura González, STJ, actualmente subdirectora del Instituto de Psicología de la Pontificia Universidad Gregoriana, como consultora del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, el organismo de la Santa Sede encargado de acompañar la vida religiosa y las distintas formas de consagración en la Iglesia.
Para nuestra Congregación, este nombramiento supone un motivo especial de alegría y acción de gracias, al reconocer en Rosaura una llamada a un nuevo servicio eclesial al servicio de la vida consagrada universal.
Un organismo que acompaña
El Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica es uno de los organismos de la Curia Romana que colaboran con el Santo Padre en la misión de gobierno y animación de la Iglesia. Su misión consiste en promover, acompañar y regular la vivencia de los consejos evangélicos —pobreza, castidad y obediencia— en las distintas formas reconocidas de vida consagrada, así como acompañar a los institutos religiosos y a las sociedades de vida apostólica.
Entre sus responsabilidades se encuentran el acompañamiento de los institutos de vida consagrada, el discernimiento sobre nuevas formas de consagración, la atención a cuestiones relacionadas con el gobierno, la formación, la disciplina religiosa y la fidelidad al carisma propio de cada familia religiosa. De este modo, el Dicasterio presta un servicio fundamental para que la vida consagrada pueda seguir respondiendo con fidelidad creativa a los desafíos de la Iglesia y del mundo actual.
Con este nuevo encargo, la hermana Rosaura participará en la misión de acompañar y discernir, junto con otros miembros del Dicasterio, los caminos por los que la vida religiosa está llamada a crecer en comunión con la Iglesia, fortaleciendo la identidad carismática de los distintos institutos y favoreciendo una vida consagrada arraigada en el Evangelio y abierta al servicio del Pueblo de Dios.
Un servicio a la Iglesia desde el carisma teresiano
Desde la Compañía de Santa Teresa acogemos este nombramiento con profundo agradecimiento al Santo Padre y con la certeza de que es una llamada a seguir sirviendo a la Iglesia desde nuestro carisma. Acompañamos a Rosaura con nuestra oración, pidiendo al Señor que la ilumine y sostenga en esta nueva responsabilidad. Deseamos que este servicio eclesial sea fecundo y contribuya al bien de toda la Iglesia, especialmente al crecimiento y renovación de la vida consagrada.