Del 27 de julio al 4 de agosto, la hermana Pilar Liso, vicaria general, ha acompañado en Abiyán (Costa de Marfil) la Asamblea Anual de la Delegación Notre Dame d'Afrique, en la que han participado todas las hermanas de la Delegación.
La Asamblea ha sido un espacio de encuentro, discernimiento y renovación compartida. Bajo el lema "Ser fieles a la gracia recibida de Dios", las hermanas realizaron una revisión del camino recorrido durante los últimos meses, reconociendo la acción de Dios en las diferentes experiencias vividas. Entre ellas destacaron el proceso de perdón y reconciliación, la celebración del 150.º aniversario de la Compañía y el fortalecimiento de la vida comunitaria a través de diversas experiencias de encuentro y misión. La presencia de Pilar Liso ha servido de apoyo y acompañamiento a este tiempo de reflexión y planificación, favoreciendo el diálogo, la escucha y el fortalecimiento de la vida de la Delegación.
Además, el pasado 2 de agosto tuvo lugar también una celebración especialmente significativa: las hermanas Édith Boya, Sévérine Sossah-Tado y Anastasie Ahounou conmemoraron sus 25 años de consagración religiosa.
La Eucaristía de acción de gracias se celebró en la parroquia Sainte Famille de la Riviera II, en Abiyán, y fue presidida por Mons. Arnaud Martial Kouamé, obispo auxiliar de Abiyán. A la celebración asistieron familiares de las hermanas homenajeadas, miembros de la Familia Teresiana, sacerdotes, religiosas y religiosos, amistades y numerosos fieles, que se unieron para dar gracias por estos veinticinco años de entrega al seguimiento de Jesús y al servicio del pueblo.
El día estuvo marcado por un ambiente de profunda alegría y gratitud, con cantos, bailes y expresiones festivas propias de la comunidad local. Tras la celebración litúrgica, todos los asistentes compartieron un almuerzo fraterno, prolongando así la acción de gracias por la vida y la vocación de las tres hermanas.
Estos días de Asamblea y de acción de gracias por la vida entregada han sido una oportunidad para renovar el compromiso con la misión, fortalecer la comunión entre las hermanas y dar gracias por la fidelidad de Dios, que sigue alentando y sosteniendo el camino compartido.