Pasar al contenido principal

Fundadoras STJ

foto de portada

DOLORES LLORACH Y TERESA AUDÍ: sensibilidad y humildad

Dolores de San José Llorach Esteller nació en Roquetes (Tarragona) en 1849 y se incorporó a la Compañía a los 27 años. Es recordada como la primera religiosa de la Compañía, lo que la sitúa en un lugar singular dentro de la historia fundacional.

Desde el inicio participó activamente en la organización de la naciente comunidad, contribuyendo a dar forma concreta al proyecto que Enrique de Ossó impulsaba. Su figura aparece estrechamente unida a la de Nuestro Padre, quien le profesaba un afecto entrañable, llamándola cariñosamente “mi delgadita”, en alusión a su frágil complexión.

Sin embargo, más allá de su debilidad física, Dolores destacó por su profundidad espiritual y su celo apostólico. De hecho, fue la única de las fundadoras que realizó el voto especial de “salvar el mayor número posible de almas”, reservado a quienes manifestaban una especial entrega misionera.

Su vida refleja el espíritu necesario para los buenos comienzos: entrega total, confianza en el carisma recibido y una fe capaz de sostener los primeros pasos de una obra que nacía en medio de dificultades, pero con gran fecundidad.

"Según palabras de D. Enrique, Dolores Llorach, “la fundadora”, poseía lucidez de juicio y facilidad de palabra, apariencia sencilla, serena. Era paciente, tenía celo por la salvación de las almas. Persona de “peso” y experiencia. Al ser mujer de gran capacidad interior y profunda, intuía la situación interna de los demás. La sensibilidad y resonancia que tenían en ella las diferentes situaciones, le permitía actuar adecuadamente en las distintas realidades, aunque, a veces, también las magnificaba causándole temores que se traducían en ser demasiado sentida y apretada, “entretenerse en cazar lagartijas”. Este defecto, que Enrique de Ossó lo relacionaba con la falta de humildad, se lo advirtió a lo largo de toda su vida. El Fundador, en sus cartas, la animaba a que viviera dos virtudes: la humildad y la fortaleza." (Hª de Compañía, volumen I)

Josefa Teresa Audí Bonet, nacida en Tortosa (Tarragona) en 1856, ingresó en la Compañía con tan solo 20 años. Representa otro modo, igualmente esencial, de vivir la vocación teresiana: el servicio humilde y constante.

En la primera comunidad desempeñó la tarea de cocinera y fue considerada la primera “hermana ayudante” según las primeras Constituciones. Su aportación, aunque menos visible, resultó imprescindible para la vida cotidiana del grupo fundacional.

A pesar de no haber recibido formación académica como maestra, asumió diversas responsabilidades dentro de la comunidad, llegando incluso a participar en el gobierno local en algunas casas. Este hecho pone de relieve la confianza que se depositó en ella y su capacidad para responder con fidelidad a las necesidades del Instituto.

Enrique de Ossó mostró un especial interés por su formación, animándola a desarrollar plenamente sus capacidades en las tareas que tenía encomendadas. Su vida es testimonio de cómo el carisma teresiano se encarna también en lo sencillo, en lo cotidiano, en el trabajo silencioso que sostiene la misión.

"Destacó por ser una mujer clara, sencilla, sacrificada, trabajadora. Desempeñó toda su vida un trabajo humilde y discreto. Fuerte en las dificultades y en el sufrimiento. Amó extraordinariamente a la Compañía. Fue la primera hermana ayudante, pero por tratarse de una Fundadora se le llamó “doña” Josefa y al hacer la profesión perpetua no recibió el anillo de plata de las ayudantes, sino el de oro como las profesoras." (Historia de Compañía, volumen I)

Dolores Llorach y Teresa Audí representan dos modos complementarios de vivir el espíritu fundacional: la entrega apostólica intensa y el servicio humilde y fiel. Ambas, junto con el resto de las primeras teresianas, fueron verdaderos pilares en los inicios de la Compañía, encarnando el deseo de Enrique de “dar a conocer y amar a Jesús” en su tiempo.

Puedes leer las cartas de Enrique a Dolores Llorach y Teresa Audí aquí.

Si quieres saber más, puedes ver los vídeos preparados por el CIEST sobre estas fundadoras:

Hna. Dolores Llorach la 1ª STJ

Hna. JosefaTeresa Audí, Stj # 2. Presentada por: Hna. Josefina Bautista Stj

CINTA DE MARÍA TALARN Y PINO Y TERESA DE JESÚS BLANCH: dos figuras clave en la transmisión del carisma.

La misión educativa de la Compañía de Santa Teresa encontró en sus primeras formadoras un pilar esencial. En este ámbito destacan Cinta de María Talarn y Pino y Teresa de Jesús Blanch, dos figuras clave en la transmisión del carisma.

Cinta de María Talarn y Pino, nacida en Roquetes (Tarragona) en 1852, fue una de las primeras jóvenes en sumarse al proyecto de la Compañía. Dotada de una gran sensibilidad espiritual y una gran capacidad para educar, asumió una responsabilidad decisiva en los inicios: acompañar y formar a las primeras vocaciones.

Su papel como primera maestra de novicias dejó una impronta profunda en el estilo formativo de la Compañía, ayudando a configurar una identidad marcada por la interioridad, el amor a Jesús y la entrega apostólica.

“Fue alma escogida para la formación de las primeras hermanas, a quienes supo comunicar el espíritu del Instituto con gran prudencia y caridad.” (Historia de la Compañía, volumen I)

Cinta vivió su vocación con radicalidad evangélica, eligiendo siempre los caminos de mayor humildad y servicio. Su temprana muerte no impidió que su legado quedara profundamente arraigado en la vida de la Compañía.

Teresa de Jesús Blanch, nacida en Godall (Tarragona) en 1854, es una de las figuras más relevantes en el proceso de consolidación institucional de la Compañía. Su recorrido vocacional, marcado por el discernimiento y la disponibilidad, la llevó a asumir responsabilidades de gran peso en momentos decisivos.

Ejerció como formadora, directora y superiora, y fue elegida superiora general en dos ocasiones, desempeñando un papel fundamental en la organización y expansión del Instituto.

“Se distinguía por una suavidad firme y una firmeza delicada, cualidades que la hacían especialmente apta para el gobierno.” (Historia de Compañía, volumen I)

Su vida muestra cómo el carisma teresiano se despliega también en la responsabilidad, la toma de decisiones y el cuidado de la comunidad, siempre desde la caridad y la fidelidad.

Cinta de María Talarn y Teresa de Jesús Blanch representan dos dimensiones esenciales de los orígenes de la Compañía: la formación interior y la organización al servicio de la misión. Ambas, desde su propia vocación, contribuyeron a dar consistencia y proyección a una obra que comenzaba.

Puedes leer las cartas de Enrique de Ossó a Cinta de María Talarn y Teresa de Jesús Blanch aquí.

Si quieres saber más, puedes ver los vídeos impulsados por el CIEST sobre las fundadoras:

Hna. Cinta Talarn, Stj # 3 . Las primeras Stj.

Hna. Teresa de Jesus Blanch, Stj # 4, by Sister Clarice Suchy stj. Las primeras STJ.

AGUSTINA ALCOVERRO Y SATURNINA JASSÁ: cuando el don se pone al servicio.

Austina de Santa Teresa, nacida en Gandesa en 1856, destacó por su capacidad intelectual y su implicación en la organización interna. Fue la primera prefecta de estudios y participó activamente en el gobierno de la Compañía. Enrique de Ossó la definía como una “mujer de talento y buen espíritu”, y fue una de sus colaboradoras más cercanas en momentos de dificultad. Fue Secretaria General y mano derecha de Saturnina Jassá. Mujer práctica, lúcida y resolutiva. 

"Alma apostólica, corazón magnánimo e inteligencia clarísima. Talante apostólico al servicio de la educación. Vivió y enseñó que la teresiana “debe ser mártir del estudio, si fuera necesario”. Mujer de extraordinaria rectitud y amiga de la verdad que no tuvo doblez." (Historia de Compañía, volumen I)

Nacida en Calaceite (Teruel) el 3 de marzo de 1851, Saturnina es la figura central de la primera hora. De carácter firme y gran vida interior, fue la primera Superiora General de la Compañía. Su liderazgo no se basó en el mando, sino en el ejemplo y el silencio fecundo. Su lealtad a San Enrique y su capacidad para sostener a las hermanas en los momentos de mayor incertidumbre la convierten en el referente de autoridad maternal por excelencia.

"Saturnina fue una mujer de extraordinaria personalidad y cualidades humanas poco corrientes. Un carácter fuerte, firme, decidido […] junto a una profunda humildad que ejercitaba en muchísimas ocasiones. Su corazón fue lugar de lucha entre su temperamento enérgico y su heroica humildad. (Historia de Compañía, volumen I)"

Puedes leer las cartas de Enrique de Ossó a Agustina Alcoverro y Saturnina Jassá aquí.

Si quieres saber más, puedes ver los vídeos impulsados por el CIEST sobre las fundadoras:

Hna. Agustina Alcoverro Stj #7 , por Mariana Natchingolo

ustina de Santa Teresa, nacida en Gandesa en 1856, destacó por su capacidad intelectual y su implicación en la organización interna. Fue la primera prefecta de estudios y participó activamente en el gobierno de la Compañía. Enrique de Ossó la definía como una “mujer de talento y buen espíritu”, y fue una de sus colaboradoras más cercanas en momentos de dificultad. Fue Secretaria General y mano derecha de Saturnina Jassá. Mujer práctica, lúcida y resolutiva. 

"Alma apostólica, corazón magnánimo e inteligencia clarísima. Talante apostólico al servicio de la educación. Vivió y enseñó que la teresiana “debe ser mártir del estudio, si fuera necesario”. Mujer de extraordinaria rectitud y amiga de la verdad que no tuvo doblez." (Historia de Compañía, volumen I)

Nacida en Calaceite (Teruel) el 3 de marzo de 1851, Saturnina es la figura central de la primera hora. De carácter firme y gran vida interior, fue la primera Superiora General de la Compañía. Su liderazgo no se basó en el mando, sino en el ejemplo y el silencio fecundo. Su lealtad a San Enrique y su capacidad para sostener a las hermanas en los momentos de mayor incertidumbre la convierten en el referente de autoridad maternal por excelencia.

"Saturnina fue una mujer de extraordinaria personalidad y cualidades humanas poco corrientes. Un carácter fuerte, firme, decidido […] junto a una profunda humildad que ejercitaba en muchísimas ocasiones. Su corazón fue lugar de lucha entre su temperamento enérgico y su heroica humildad. (Historia de Compañía, volumen I)"

Puedes leer las cartas de Enrique de Ossó a Agustina Alcoverro y Saturnina Jassá aquí.

Si quieres saber más, puedes ver los vídeos impulsados por el CIEST sobre las fundadoras:

Hna. Agustina Alcoverro Stj #7 , por Mariana Natchingolo

TERESA DE JESÚS GUILLAMÓN Y TERESA DE JESÚS PLA: FIDELIDAD Y EXPANSIÓN

El crecimiento de la Compañía fue posible gracias a mujeres que, desde la fidelidad diaria, sostuvieron y expandieron la misión. Entre ellas se encuentran Teresa de Jesús Guillamón y Teresa de Jesús Plá.

Teresa de Jesús Guillamón, nacida en Alcalá de Chivert en 1843, llegó a la Compañía con experiencia previa como maestra. Formó parte del grupo inicial y ejerció como celadora en la primera comunidad, destacando por su profundidad espiritual. Enrique de Ossó la definía como un “gran espíritu”, que se reflejaba en su entrega silenciosa pero constante. Se distinguió por su humildad y por su disposición para los trabajos más sufridos.

"Fue una mujer profundamente enamorada de Jesucristo y de sus intereses. Su itinerario muestra su abnegación y sacrificio, su gran entrega apostólica en el campo de la enseñanza. Disfrutaba preparando a los pequeños para recibir la Primera Comunión." (Historia de Compañía, volumen I)

Por su parte, Teresa de Jesús Plá, nacida en Santa Bárbara en 1852, asumió responsabilidades de liderazgo desde muy temprano. Fue superiora de la primera comunidad y responsable de la economía en diversas etapas. Además, participó en la expansión internacional de la Compañía hacia África, América y Australia, mostrando una gran capacidad organizativa y de liderazgo. Su rápido nombramiento como superiora evidenció la confianza que Enrique depositó en ella .

"A los 90 años era la primera en llegar a la capilla antes de la oración y la última en dispensarse de cualquier acto de comunidad por penoso que, a su avanzada edad, resultara. Había aportado lo mejor de sí misma, que fue mucho. Su vida fue un servicio continuo, lúcido e incondicional." (Historia de Compañía, volumen I)

Dos trayectorias que muestran cómo la fidelidad y la responsabilidad compartida hicieron posible el paso de “la Companyieta”…a la Compañía. 

Puedes leer las cartas de Enrique de Ossó a Teresa Guillamón y Teresa Plà aquí.

Si quieres saber más, puedes ver estos vídeos promovidos por el CIEST:

Hna. Teresa Guillamón, Stj # 5. Las primeras Stj. Presentada por Marisal Garduño stj MEX

Hna. Teresa Plá Casado, Stj #6 . Presentada por Gema Gil stj ESPAÑA